En la mediateca de Collioure, todo está pensado para proporcionar a los lectores, a los amantes del arte y a los simples curiosos su ración de alimento cultural. Los colliourencs han dado sus primeros pasos en la nueva mediateca, un palacio de claridad, comodidad y riqueza informativa a imagen de la civilización sin fronteras. "Vamos a imaginar lectores solos, personas mayores, familias o trozos de chu, todos ellos, con su diversidad y riqueza, serán bienvenidos en este lugar", explica la entusiasta Martine Ravel, bibliotecaria relevada por Bénédicte Parsi-Peret, coordinadora bajo la dirección de Maryse Parra.
Le esperan numerosos espacios: un rincón infantil con la inevitable zona padres-bebés, un rincón donde los adolescentes pueden sumergirse en sus cómics favoritos, el acceso a la mediateca digital, puerta de entrada al mundo entero, una zona dedicada a la ficción y a las novelas que se pueden devorar in situ o llevarse, y Collioure exige un rincón "Artelier" para los practicantes del arte. También hay un piano para uso de todos.
Los más jóvenes también pueden jugar a una gran variedad de juegos de mesa, organizados por Cédric.
Arriba se encuentra el famoso escritorio del escritor Patrick O'Brian, "en toda su humildad y austeridad", explica Elen Hall Turner, presidenta de la asociación Amigos de Patrick O'Brian. Dan ganas de saber más sobre el mundo del novelista.
En cuanto a Antonio Machado, no se le ha olvidado: la segunda planta está dedicada a él, para regocijo de los habitantes de Collioure, así como de los representantes de la Fundación Antonio Machado, Mercédes Cuesta y Jacques Rodor.